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3 Actividades de estimulación del lenguaje oral para niños y niñas de 18 a 24 meses.

En esta edad los niños están en constante aprendizaje, un aprendizaje que observamos día a día a través de múltiples aspectos, uno de ellos es el lenguaje y el modo en el que evoluciona día a día. Si bien es cierto que cada niño es un mundo y que su lenguaje evoluciona a ritmos diferentes debemos tener en cuenta que  podemos fomentar el desarrollo lingüístico de nuestro hijo si mantenemos con él una actitud estimuladora, siempre desde el punto de vista lúdico y sin angustiarnos si no vemos progresos inmediatos.

Existen diferentes formas que podemos utilizar para estimular a nuestros pequeños, desde contarles cuentos a explicarles cualquier actividad que estemos hacienda hasta jugar con las onomatopeyas de animales o cantarles cualquier canción que nos inventemos.

En esta entrada te propongo 5  actividades sencillas que puedes llevar a cabo con tu bebé de 18 meses, no te preocupes si no te responde inmediatamente, lo importante es que nos oiga hablar y que nos comuniquemos con él.

Aprendiendo vocabulario con libros de imágenes.

Existen multitud de libros para bebés en los que sólo hay imágenes, destinados a que los niños se familiaricen con el mundo de los libros pero también para que aprendan sus primeras palabras. Los podemos encontrar en cualquier tienda especializada y nos serán de gran utilidad para usarlos en actividades de estimulación del lenguaje.

En un primer momento iremos poniendo nombre nosotros a los diferentes elementos, objetos, personas, animales que contenga, para pasar a preguntarle directamente a nuestro hijo ¿qué es? ¿de qué color es? Etc.

Los libros de imágenes simples e identificables nos permiten:

  • enseñarles una amplia diversidad de palabras relacionadas con un tema en concreto: colores, animales, formas;
  • ampliar su vocabulario;
  • facilitar la comprensión y la expresión del lenguaje oral;
  • mantener la atención por más tiempo;

Cuando miramos un libro de imágenes con nuestro bebé debemos poner énfasis en las palabras, por ejemplo estamos mirando un libro con frutas decir “pláatano!”. Vamos nombrando cada fruta señalando la imagen. A su vez podemos preguntarle ¿qué fruta es? dándole unos segundos para que nos responda. No esperemos que lo diga correctamente a la primera, es posible que ni siquiera nos conteste al principio. Lo importante es la interacción y la estimulación que ejercemos.

Nombrando  juguetes.

Se trata de un juego muy sencillo que podemos poner en práctica en cualquier lugar.

  1. Escogemos unos cuantos de sus juguetes, le señalamos uno y le preguntamos ¿Qué es esto?.
  2. Esperamos unos segundos esperando su respuesta, si no responde lo hacemos nosotros por él. Tal y como te comentaba anteriormente, no es necesario que responda diciendo el nombre de los juguetes, lo importante de esta actividad es que nos escuche y atienda a lo que estamos enseñando.

Importante, si notas que está cansado, tiene sueño o hambre lo mejor es dejar la actividad para cualquier otro momento. Es igual de importante estimularle como no forzar al niño ni a escuchar ni a hablar cuando no tiene ganas, ya que podríamos correr el riesgo de conseguir precisamente el efecto contrario.

Onomatopeyas de animales.

Este es uno de los juegos favoritos de los niños.  Podemos utilizar diferentes materiales, como por ejemplo:

  • puzzles de madera con formas de animales,
  • tarjetas o flashcards de animales,
  • juguetes de plástico,
  • libros con dibujos de animales,
  • fotos animales en revistas, en pc o tablet pc,
  • bits de inteligencia,
  • pegatinas,

El método es sencillo, solo hay que escoger el emplearemos el material del que disponemos en ese momento y empezaremos a jugar. Aquí os presento algunas actividades.

Las actividades que podemos realizar:

  • Podemos emplear la tan típica pregunta “¿qué sonido hace el perro?” “guaguau”.
  • También la pregunta puede ser la inversa ¿qué animal hace guaguau?” y que el niño deba reconocer y señalar el animal correcto.
  • Señalar el animal, sea cual sea el material que estemos empleando (flashcard, pieza de puzzle, o …) y que el niño reproduzca su sonido.
  • Podemos inventar un cuento con los animales e ir reproduciendo sus diferentes sonidos.
  • Con niños más grandes podemos seguir jugando a este juego, por ejemplo con niños de 4 o 5 años, podemos pedirle que nos haga una pequeña descripción (color, número de patas, forma de la cola, …), que reproduzca la onomatopeya y diga el nombre del animal.
  • También, con niños más grandes, podemos clasificar los animales, por ejemplo animales domésticos, salvajes, peces, mamíferos, … mientras vamos reproduciendo sus onomatopeyas.

En resumen, para estimular el lenguaje oral de nuestros pequeños no hay nada major que hablarle, hablarle todo el tiempo, explicarle todo lo que vamos haciendo a lo largo del día, por ejemplo cuando le estamos vistiendo vamos nombrando la ropa y describiendo nuestras acciones, otra situación puedes ser la hora de la comida mientras la preparamos le nombramos los alimentos y nuestras acciones, también durante el baño.

 

Estas situaciones altamente significativas ayudan a que nuestro hijo vaya adquiriendo nuevo vocabulario y aunque no sea capaz de reproducirlo si va siéndolo para entender y recordar.

Imagen cortesía: www.photol.com

Sara Tarrés

www.mamapsicologainfantil.com

Nuevo y segundo uso para biberones.

¿Alguien se ha preguntado para qué sirven realmente estas tapas que acompañan los biberones?, yo muchas veces… no encontrándoles nunca  uso alguno interesante.. al menos hasta hoy!!, porque como dispositivo de seguridad para tapar los biberones y que no se escape el líquido no lo veo, la verdad…

Hoy preparando los purés de la nena me acordé de las benditas tapas que mi marido iba a tirar a la basura de hecho, pero que yo recuperé pensando que algún día podrían hacerme falta, y efectivamente, no me confundía!!… Pensé en calentar los purés en el calientabiberones, para lo cual necesitaba un contenedor estrecho, del grosor de un biberón aproximadamente, así que sin más, metí el puré en uno de esos biberones pequeños que compramos al nacer la baby y que ahora se nos quedaron pequeños (no usándolos prácticamente), luego me vinieron a la mente las tapas, así que puse una sobre el “biberón prueba”.. je je… encajaba bien, el tema ahora era cerrarlo sin posibilidad de perder el contenidos.. Primera idea, valerme de gomas para cerrar el envase… Muy endeble… Entonces me acordé de los aros de las tetinas, todo era desmontarlos… El resultado, y definitivo, al menos por el momento.. je je.. todo se puede mejorar!!

Por fin tengo mis “potitos caseros” envasados de un modo práctico (pudiendo calentarlos directamente en mi calientabiberones), seguros para mi peque (irrompibles) y reciclando los bibes que ya no utilizo!!